miércoles, 24 de septiembre de 2008

sábado veinte


Cuando el sol se esconde, por pura tristeza. Cansado de que nadie lo mire. Sale una nube, más triste, por oscura. El agua cae y muere, resucita y muere, sucesivamente. En tal melancolía algunos colores se avivan. Se vuelven fuertes, sublimes modelos fotográficos. Soldados en la guerra, en la pelea por aniquilar el dolor.
Ese gris activa la memoria. Resurgen recuerdos, puñales viejos pero vigentes. Remembranzas de tiempos tan oscuros como este cielo que observo, triste.

Mi hoja se moja,
y no es la lluvia la culpable.